Carlos Ávila

  • Venezuela , 1980
  • Narrador.
  • Género(s): Ficción

Reseña biográfica

Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela y Magíster en Literatura Española y Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado los libros de cuentos Desde el caleidoscopio de Dios (Equinoccio, 2007) y Mujeres recién bañadas (Mondadori, 2009). Fue merecedor de la XX Bienal José Antonio Ramos Sucre (2015), en la mención Narrativa, con el libro de relatos El giro animal, que permanece inédito. Actualmente reside en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Obras publicadas

>Desde el caleidoscopio de Dios (cuentos: 2007).

>Mujeres recién bañadas (cuentos: 2009).

>Me acuerdo (2017).

Sinopsis de obras ofertadas

El giro animal 

Es un libro que cuestiona la idea que postula al ser humano como quien nombra y domina el resto de las especies. Se trata de doce historias que reclaman el fin de dicho orden antropocéntrico. El libro aborda por un lado la dimensión animal del ser humano, y por otro, en un sentido desarrollado y amplio, la del derecho a irse. Cada historia parte de la premisa de que “lo animal” comprende todo lo que está fuera de la cultura, ya que esta lo reprime. Por lo tanto, “lo animal” se lee aquí como lo estrictamente biológico, ya que donde empieza el lenguaje se acaba lo ajustadamente natural. Al mismo tiempo, las historias alternan, encarnadas en los personajes que las conforman, diferentes formas de irse, desde desplazamientos geográficos en viajes por ejemplo, hasta apartamientos en la imaginación, la memoria o las ideas; cada historia concibe la acción de irse como un ejercicio que implica cambiar siempre.

El libro está conformado por doce cuentos, cada uno contado de una manera que intenta trasgredir la forma del relato en su sentido más convencional (inicio, nudo, desenlace). Podría decirse que el libro constituye una apuesta por las formas no supuestas o formularias del cuento. El título del libro evoca el del filósofo Frederic Jameson (El giro cultural), sugiriendo las crisis respecto de las formas en las que nos relacionamos actualmente con el resto de los animales y la naturaleza, bien sea en cuanto a legislaciones, ideas en discusión sobre el estatuto de “lo animal” y los conflictos ambientales, o bien su presencia en la literatura, el cine, la filosofía y la agenda académica.

Marejada feliz

Aborda formas de la “extranjería” ante prácticas y costumbres de culturas ajenas. Son nueve cuentos, cada uno narrado en primera persona, que pese a su carácter unitario pueden leerse y pensarse en conjunto. Están relatados por una voz que avanza y se desplaza entre registros, planteando al mismo tiempo espacios ficcionales que ponderan un concepto oscilante entre el desapego y el reconocimiento de “lo propio”, sin escapar a la reflexión crítica que excede afirmaciones sobre método o pensamiento únicos.

Cada relato aborda un fenómeno distinto: desde las transformaciones producidas en el lenguaje en uso, hasta las resultantes por el enfrentamiento de la corrupción, la crisis urbana, las políticas del arte y los medios. Lo visible en principio se halla en lo exacerbado y arrastrado desde el país de origen (Venezuela) hacia el extranjero, volcado en la escritura como lugar de amparo; dicho oficio está atravesado por la experiencia en labores relacionadas con la lectura, el estudio y en general a la dedicación a la literatura y al “mundo del libro”, siempre en contraste con “maneras aprendidas” y experimentaciones estéticas iniciales. En general, las narraciones exploran cómo se producen y desarrollan estas experiencias entre personas y conocimientos, y cómo se comunican y utilizan; el tratamiento del humor y la oralidad se delinean sutilmente.

Todos los relatos están referidos “desde afuera”, salvo el último, que da título al libro y que es relatado desde el lugar de origen (Caracas), en forma de diario, y por una voz que siente y reconoce su extranjería en su propio territorio. El título del libro corresponde a la composición del puertorriqueño Tito Curet Alonso, que popularizara Roberto Roena, y que posee los mismos arreglos que el Gato Barbieri hizo en su momento para El último tango en París. A su manera, la composición figura, como los personajes en las historias respecto de lugares y costumbres ajenas, la “fundición” de una cadencia en otra. Al mismo tiempo, se concibe la imagen de una “Marejada feliz” como la representación de cierto ánimo ocurrente, propio de la “moral caribeña” ante adversidades en época de dificultades.

Enlaces

carlosavilaleandro@gmail.com