El viajero que huye llegó a Barcelona

Al ritmo del jazz y en la atmósfera ritualística de una jam session, se abrieron las maletas de El viajero que huye, libro del autor venezolano representado por la Agencia Literaria del Sur, José Bracho Reyes, editado y publicado en diciembre de 2018 por el Colectivo Editorial Senzala y presentado el pasado 16 y 17 de abril en dos de las más emblemáticas librerías de Barcelona, España, “Espai Contrabandos” y “Librería Altaïr”.

Barcelona, la ciudad literaria por excelencia, recibió a José Bracho con todo su esplendor. La ciudad se preparaba para las celebraciones cristianas de Semana Santa, para el juego del Barça y para el día de Sant Jordi, que es el día del amor en Cataluña. La tradición para esta fecha es regalar una rosa o un libro, cuestión que contribuye mucho a las pasiones y al intelecto. El autor, al respirar el aire de Cataluña, volvió a aquellos años en los que empezó a descubrir el mundo a través de una taza de café y de la buena música, mientras cursaba estudios doctorales. En esta época, el exotismo latinoamericano despertaba todas las pasiones de una ciudad donde se podían visitar bares franceses que no abandonaban nunca la media noche. José volvía al lugar donde había renacido y donde además vio nacer muchas de sus convicciones. La noche anterior a la presentación del libro, tuvimos el placer de recorrer algunos sitios de la ciudad emblemáticos para el autor, como la Universitat de Barcelona. Nos contó que fue con el maestro Miquel Izard, con quien construyó una amistad que produjo muchas de las preguntas que servirían años después para elaborar varios de los argumentos que se ven reflejados en El viajero que huye.

El viaje marcó esta experiencia. Muchos se hicieron para presentar este libro. El editor de Senzala, director de ALSur y también escritor Dannybal Reyes, voló desde Ankara, Turquía para acompañar a Bracho en la presentación. Desde Moscú llegó también el joven escritor y analista político David Gómez Rodríguez, conocedor de la obra de Bracho y amante de sus buenas conversaciones. Recordemos que este libro es el manifiesto resultante de las conversaciones que tuvo el autor en diferentes ciudades del mundo. Finalmente, llegó la hora del encuentro con una maleta llena de libros y en un café se reunieron José Bracho, David Gómez, Miquel Izard y Dannybal Reyes. Se habló de muchas cosas, pero sobre todo de la celebración de la amistad y de los viejos recuerdos. Fue ilustrativo ver cómo después de tantos años José y Miquel mantenían un ritmo variado y a la vez sincronizado a la hora de conversar, iban saltando de temas y podían hablar de música o de alguna discusión sostenida en un salón de clases sobre la colonización; o de las veces que armaron tertulias interminables para disfrutar de la vida compartiendo siempre la palabra como el vino.

A la hora debida partimos a la “Librería Altaïr”, que es como un templo para la cultura, pues en ella se puede literalmente viajar por el mundo. Este espacio es un lugar de encuentro para aquellos lectores que emprenden la aventura de ver con sus propios ojos, los países descritos en alguna novela o entender la cultura de un pueblo del mundo del que alguna vez escucharon hablar en una clase de antropología, pues se trata de una librería y una agencia de viajes. Allá, el mismísimo Pep Barradas nos recibió con una sonrisa, que se nota mantiene desde 1979 cuando fundó el espacio sin saber que cuarenta años después sería una referencia obligada para lectores y viajeros. A Barradas no lo detiene nada y con micrófono en mano inició la presentación del libro dando la bienvenida a los presentes y hablándonos de la historia de aquel lugar mágico que nos acogía. Luego comenzó la tertulia. El escritor David Gómez dio las palabras iniciales centrándose en el poder de asumir con entereza nuestra versión del mundo para ofrecerla como materia prima de una buena conversación que puede ser transgeneracional y transformadora. Siguió la enriquecedora intervención del profesor Miquel Izard, quien habló de su relación con el autor contando interesantes anécdotas y haciendo referencias al libro como el mejor resultado de la genialidad y sinceridad de un estudiante en el cual desde siempre reconoció también a un maestro. Bracho agradeció a los amigos presentes y dio lectura a una de las reflexiones de la obra. Al ritmo de sus palabras comenzó a sonar la música y a los pocos segundos entramos en una atmosfera en la que el jazz nos tomó por asalto y nos hizo bailar al son de El viajero que huye. Quedaron así, el violín de Ernesto Briceño, la guitarra de Pere Soto y el contrabajo de Pep Coca dando vida al encuentro. Por supuesto la poesía no podía faltar y apareció con toda su fuerza Meritxell Cucurella que, abriendo sus alas como en un teatro, cautivó a todos con sus versos recitados en catalán. El resto de la noche lo pasamos celebrando la vida, hablando de política y cultura, bebiendo un poco de ron venezolano y caminando por la ciudad en busca del mar.

Al día siguiente llegamos a la librería “Espai Contrabandos”, donde nos recibió el compañero Jordi Panyella. En este lugar se puede encontrar la literatura necesaria para hacer la revolución en cinco planetas (aunque realmente lo urgente es empezar por el nuestro). De nuevo se dieron cita para la presentación el autor José Bracho, el profesor Miquel Izard, el presentador David Gómez y el editor Dannybal Reyes, quien trataba de registrar la actividad sin perder el más mínimo detalle. Esta vez se escuchó en la conversación nombrar a Fanon, Bolívar y Muhammad Ali; se recorrieron distintos pasajes del libro y finalmente volvió a aparecer el jazz, pero esta vez se incorporó el inconfundible sonido del cumaco, tocado por Dionis Bahamonde, integrante de la conocida banda de electrocaribe, Bituaya. De esta forma la librería “Espai Contrabandos” se convirtió en escenario de la fusión y de una fuerza que solo podemos expresar a través de la música, como lo expresa Bracho cada vez que hace una referencia a una canción de salsa en su libro.

La literatura venezolana llegó a Barcelona a través de El viajero que huye; y aunque esta obra seguirá dando vueltas por el mundo, estamos seguro de que no se irá nunca de acá, porque es junto a Maracaibo o Atenas, una de las ciudades que llenan el alma de José Bracho; por eso caminarla conversando con él o tomando un buen café en alguna de sus esquinas es otra forma de leer su libro. Sirva esta experiencia como el inicio de un viaje en el que el compromiso de la Agencia Literaria del Sur es llevar a estas tierras lo mejor de la literatura venezolana contemporánea y que sea la lectura la que permita el mágico encuentro entre el Caribe y el Mediterráneo.

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